2008/02/15
Un caminar de cosas en la vereda




Un caminar de cosas en la vereda, eso es, tirar todo lo viejo y decirles que se vayan por su cuenta a buscar nuevas aventuras.

Hubo reunión de consorcio en el piso de madera, el piso de madera ya estaba viejo y gastado, muy poco cuidado, pero aún podía toser. ¡Cof Cof Cof! ¡Señores, orden! ¡Orden en la sala! Los objetos se miraron y no vieron a nadie que hablara. ¡Señores estoy abajo! Los objetos se inclinaron y lo vieron. Señores dejensé ya de charlatanerías y piensen que van a ver la luz. ¡Pero nosotros no queremos! ¡Estábamos ahí guardados y tranquilos! ¡No sabemos dónde vamos a ir! Dijeron: el cuaderno de sexto “b” mientras se abría y se cerraba en un mapa de la argentina con división geográfica y marcador verde para la selva, amarillo para los desiertos y marrón para las montañas. El cuaderno de sexto “b” sonaba como un montón de personas, olor a tiza y la palma de la mano escrita con birome para la prueba de geografía.

Dijeron: sobres y hojas de cartas nunca enviadas, un peine negro en una bolsita de plástico, ¡uf!, también estaban el sobrecito de champú y el jabón rosa, ¡y esto es lo más!, una gorra de baño en su respectiva bolsita sellada y sin usar.

Dijeron: una lámpara de cuarenta watts, un estuche de anteojos vacío, una raqueta de madera tan torcida que parecía una cuchara, un cucharón, la lámpara de cuarenta watts estaba quemada y decía: ¡a mí me van a romper y después volver a enterrar en otro lado pero con más olor!

¡Señores les recuerdo que deben partir a las cinco de la tarde! Pero la basura se saca a las ocho, ¡este tipo vive en otro país!, dijo un cuchillo redondo con un patito labrado que se usaba para cortar el dulce de batata en la cocina en noches de frío con la hornalla prendida y la luz del patio apagada.

¡Señores a caminar!, insistió el piso. No le den pelota, dijo un bolso de cuerina gastado y lleno de bolsillos. ¡Nosotros no queremos irnos!, dijeron todos en momentos distintos y tonos diferentes, en ruinas y cataratas de segundos que llegaron a ser un tiempo pasado que iba llenando la cama de cosas y polvo.

Algunos se cayeron de las manos, se resistieron, pero al final y chistando poco, fueron a dar a la bolsa negra y adentro se volvieron a saludar. ¿Cómo le va señor gancho de carpeta oxidado?, ¿usted de donde viene? Y acá baja el señor polvo del fondo del placard a la izquierda, ¿sabe?, yo lo conozco de hace años, ehhhhhhhhh, ¿cómo le va don? Y el polvo que bajaba con cierto desprendimiento y vaivén le contestó con miles de voces chiquititas y chillonas. ¡Nos vamos pal fondo! Ahí abajo el libro anillado de estadística cantaba: un dos tres, un dos tres, todo daba igual... el polvo quiso hacerle los coros pero una compresión súbita lo interrumpió, alguien dijo: ¡Ay! un viento se arremolinó por los recovecos y el polvo alcanzó a decir: ¡chau a todos, nos vemos en la próxima vuelta!, y salió por un agujero de la bolsa.

Las manos cerraron la bolsa y las cosas murmuraron, murmuraron, murmuraron, el piso se durmió mientras lo barrían, el polvo vivió entre las uñas y en el borde de una sandalia, hasta que vino una lluvia y viajaron, viajaron todos por muchos túneles negros.

¡Uf, como pesa esta bolsa!

Tené cuidado que se va a romper

¡Tené cuidado que se va a romper!

¡Basta, ya te escuché, no me digas lo que tengo que hacer!

¡Es que se cae la bolsa por la escalera!

Ya la agarré, si me ayudaras sería más fácil.

Yo llevo la mesa rota y la silla, así que no me vengas con ayudame ayudame que ya tengo bastante.

Bueno, bajamos.

Bajamos, pero tené cuidado que se va a romper

¡Cómo se va a romper si es...!

Y entonces se produce un caminar de cosas por el pasillo y después alguien abre la puerta y las cosas hacen su caminar por la vereda, vereda vereda, y parece que bailan bailan bailan, porque dejaron al señor piso allá arriba y no se dan cuenta que están libres del viento y del camión de la basura, pero la vereda, vereda vereda vereda, las empieza a mirar con sus miles de baldosas, huecos gastados y roña universal, toma aire y dice:







 
posted by Leonardo Saravia at 11:41 | Permanganatos |


11 Corotos:


At 2/17/2008 1:39 a.m., Blogger Estamos desnudos

Ary, te dejo mi mail. Espero me contactes.

eishin.an@gmail.com

Saludos!

todo es por poder hablar.

 

At 2/18/2008 7:22 p.m., Blogger principio de incertidumbre

siempre un surrealismo tan visible así y todo en tus textos.


Me dan miedo los pisos ahora.


Saludos.

 

At 2/18/2008 9:23 p.m., Blogger mia

he podido entender

que lo que para mi es acera

para ti es vereda

y es que poco y nada dicen ellas

las veredas,las aceras...

además tú lo dices todo!


♥♥♥besos♥♥♥

 

At 2/18/2008 9:34 p.m., Blogger Enredada

la vereda, el piso, baldosas balbuceantes, parlantes... si realmente escucharamos lo que dicen, si realmente el mundo fuera así de mágico y maravilloso.
Objetos parlanchines, vivos, genial tu relato!
Rox

 

At 2/19/2008 5:46 p.m., Blogger el espacio real

...por momentos me vi dentro de un sueño que tenía mucho de esas películas alemanas mudas expresionistas....

;)

 

At 2/19/2008 7:59 p.m., Blogger Ana R

Definitivo.Las casas están habitadas siempre, de historias.De vida...propia.

Abrazos

 

At 2/20/2008 3:07 p.m., Blogger Don físico

Nadie le da bola a un piso, que se le va a hacer...

PD: Te deje invitación a algo en mi blog.

 

At 2/20/2008 7:54 p.m., Blogger Carpe diem

Ahhhhh, “si estos pisos hablaran”...

 

At 2/21/2008 12:22 a.m., Blogger Leo_SCI

Más acorde imposible tu post, justo ahora que tengo que pensar en cómo hacer ooootra mudanza.
Leiste mi futuro cercano? :p
Besosss

 

At 2/21/2008 9:45 a.m., Blogger Enredada

te espero en mi Blog, allí te espera un regalo, para vos!!!
besotes!!!

 

At 2/25/2008 7:51 p.m., Blogger Veroka

Muy bonita la geisha! Muy personal y sexy
Los deseos... mejor que no se cumplan todos, asi seguimos deseando...
Besos!