2008/02/26
Contemplación (Orgía en Do menor)







Contemplación del origen o de la orgía








Acrílico sobre lienzo 130x80 cm
 
posted by Leonardo Saravia at 17:12 | Permanganatos | 12 Kols
2008/02/21
Ya alcancé la paz



Geisha de Paxzu en marcador



Yo digo, 3 pasos simples para cumplir sus deseos.

Haga una lista de: "esto es lo que voy a lograr" no diga deseos, porque deseos es algo que quizás alguna vez y tal vez si pudiera si viniera si las vacas volaran si los sapos cantaran si las viejas se casaran si pudiera saltar la rayuela hasta el cielo y no caerme y acordarme que me duelen las rodillas. No, nada de eso de imaginaciones fútiles y fermentadas en el cerebro retorcido. No, hacer es nuestro lema lograr nuestro destino, perecer nuestro final. No, no, sí, bueno, entonces primer paso: "lista de cosas por lograr"

Ah, eh, perdoname pero habías dicho lista de "esto es lo que voy a lograr"

Sí, bueno es lo mismo.

Es que yo estaba copiando en mi libreta y ahora tengo que tachar porque no traje la goma de tinta, disculpá.

No te preocupes, segundo paso: lista de "que es lo que voy a hacer para lograr lo que escribí en la lista de logros", perdón, corrijo: "lista de que es lo que voy a hacer hoy para lograr eso que ya saben ustedes", o mejor: lista de que voy a hacer ahora para el asunto.

¿Eh?

No me interrumpas que estoy inspirado. Tercero: Tenemos las dos listas y las llevamos encima todo el día, y si al final tildamos todas las cosas, ya tenemos todos los deseos cumplidos. Fácil, simple y sencillo para el bolsillo del caballero o la cartera de la dama.

¿Esta libreta que tengo acá sirve?

No, porque tiene los espirales doblados, necesitas una con espirales cuadrados.

¿Y cuándo puedo empezar?

¡Ahora mismo!

¡Pero no tengo espirales cuadrados! ¡Nuca voy a tener espirales cuadrados porque los espirales son redondos! ¡Nunca voy a poder cumplir mis deseos! Voy a llorar. Voy a llorar. Voy a llorar. Voy a llorar.

Pequeño saltamontes, cuando puedas doblar cucharas con la mirada podrás hacer el espiral tan cuadrado como quieras, por eso no llores.

Es imposible, no se puede con vos, lo único que viste en televisión es Matrix y Kung Fú. yo, lo que yo quiero es, lo que yo quiero son los broches mariposa para tender la ropa nada más. Nada más, nada más, entendés, voy a llorar, voy a llorar, voy a llorar.

¿Qué broches mariposa?

Mariposa, eso, eso quiero, me gustan los broches mariposa porque cuando los mueve el viento parecen mariposas que vuelan y la ropa que se ondula, las sábanas que que que se levantan y hacen formas, sí eso me gusta, quiero. Quiero eso. Nada más. ¿Tanto te cuesta comprarme unos broches mariposa? ¿Eh?

Kill bill, viene Kill bill y te corta las sabanas por la mitad, ¡faaaaaaaa! ¡Sac! ¡Sac! ¡Chan!

¿¿??

No, enserio, es que no hay acá esos broches marisopa.

Voy a llorar. Voy a llorar. Voy a llorar.

Hagamos la lista juntos, ¿querés?

Sí, pero igual voy a llorar.

Pongamos: “Voy a tener”, no, mejor: “tener mis broches mariposas”

Sí, estoy mejor, ya estoy mejor, no voy a llorar.

¡Viste, qué esto es infalible!

Ahora segundo paso: “?¿” ummmmmmm, ¿qué ponemos?

No sé, no sé, no sé, pero ya no voy a llorar. ¿Eso es bueno?

Sí, es bueno y yo te prometo que antes de estirar la pata vas a tener tus broches marisopa.

Ahhhhhhh, ya alcancé la paz, gracias.

De nadas.




Geisha de Paxzu en marcador



PD: El dibujo de la geisha me lo prestó LaPaKa
 
posted by Leonardo Saravia at 12:25 | Permanganatos | 11 Kols
2008/02/15
Un caminar de cosas en la vereda




Un caminar de cosas en la vereda, eso es, tirar todo lo viejo y decirles que se vayan por su cuenta a buscar nuevas aventuras.

Hubo reunión de consorcio en el piso de madera, el piso de madera ya estaba viejo y gastado, muy poco cuidado, pero aún podía toser. ¡Cof Cof Cof! ¡Señores, orden! ¡Orden en la sala! Los objetos se miraron y no vieron a nadie que hablara. ¡Señores estoy abajo! Los objetos se inclinaron y lo vieron. Señores dejensé ya de charlatanerías y piensen que van a ver la luz. ¡Pero nosotros no queremos! ¡Estábamos ahí guardados y tranquilos! ¡No sabemos dónde vamos a ir! Dijeron: el cuaderno de sexto “b” mientras se abría y se cerraba en un mapa de la argentina con división geográfica y marcador verde para la selva, amarillo para los desiertos y marrón para las montañas. El cuaderno de sexto “b” sonaba como un montón de personas, olor a tiza y la palma de la mano escrita con birome para la prueba de geografía.

Dijeron: sobres y hojas de cartas nunca enviadas, un peine negro en una bolsita de plástico, ¡uf!, también estaban el sobrecito de champú y el jabón rosa, ¡y esto es lo más!, una gorra de baño en su respectiva bolsita sellada y sin usar.

Dijeron: una lámpara de cuarenta watts, un estuche de anteojos vacío, una raqueta de madera tan torcida que parecía una cuchara, un cucharón, la lámpara de cuarenta watts estaba quemada y decía: ¡a mí me van a romper y después volver a enterrar en otro lado pero con más olor!

¡Señores les recuerdo que deben partir a las cinco de la tarde! Pero la basura se saca a las ocho, ¡este tipo vive en otro país!, dijo un cuchillo redondo con un patito labrado que se usaba para cortar el dulce de batata en la cocina en noches de frío con la hornalla prendida y la luz del patio apagada.

¡Señores a caminar!, insistió el piso. No le den pelota, dijo un bolso de cuerina gastado y lleno de bolsillos. ¡Nosotros no queremos irnos!, dijeron todos en momentos distintos y tonos diferentes, en ruinas y cataratas de segundos que llegaron a ser un tiempo pasado que iba llenando la cama de cosas y polvo.

Algunos se cayeron de las manos, se resistieron, pero al final y chistando poco, fueron a dar a la bolsa negra y adentro se volvieron a saludar. ¿Cómo le va señor gancho de carpeta oxidado?, ¿usted de donde viene? Y acá baja el señor polvo del fondo del placard a la izquierda, ¿sabe?, yo lo conozco de hace años, ehhhhhhhhh, ¿cómo le va don? Y el polvo que bajaba con cierto desprendimiento y vaivén le contestó con miles de voces chiquititas y chillonas. ¡Nos vamos pal fondo! Ahí abajo el libro anillado de estadística cantaba: un dos tres, un dos tres, todo daba igual... el polvo quiso hacerle los coros pero una compresión súbita lo interrumpió, alguien dijo: ¡Ay! un viento se arremolinó por los recovecos y el polvo alcanzó a decir: ¡chau a todos, nos vemos en la próxima vuelta!, y salió por un agujero de la bolsa.

Las manos cerraron la bolsa y las cosas murmuraron, murmuraron, murmuraron, el piso se durmió mientras lo barrían, el polvo vivió entre las uñas y en el borde de una sandalia, hasta que vino una lluvia y viajaron, viajaron todos por muchos túneles negros.

¡Uf, como pesa esta bolsa!

Tené cuidado que se va a romper

¡Tené cuidado que se va a romper!

¡Basta, ya te escuché, no me digas lo que tengo que hacer!

¡Es que se cae la bolsa por la escalera!

Ya la agarré, si me ayudaras sería más fácil.

Yo llevo la mesa rota y la silla, así que no me vengas con ayudame ayudame que ya tengo bastante.

Bueno, bajamos.

Bajamos, pero tené cuidado que se va a romper

¡Cómo se va a romper si es...!

Y entonces se produce un caminar de cosas por el pasillo y después alguien abre la puerta y las cosas hacen su caminar por la vereda, vereda vereda, y parece que bailan bailan bailan, porque dejaron al señor piso allá arriba y no se dan cuenta que están libres del viento y del camión de la basura, pero la vereda, vereda vereda vereda, las empieza a mirar con sus miles de baldosas, huecos gastados y roña universal, toma aire y dice:







 
posted by Leonardo Saravia at 11:41 | Permanganatos | 11 Kols
2008/02/11
La gota que me salpicó el pantalón




Me pasa muy seguido que las cosas me miran, una piedra, un árbol, un palito de helado, es como la comprensión de algo en un golpe.

Dar vuelta la cabeza cuando alguien, una persona te mira, es común normal pasa todos los días, uno no se sorprende, pero quizás uno no se pregunta porque los ojos pueden tocar y yo estoy convencido de que los ojos pueden tocar, pero qué es lo que sucede cuando hay algo que no tiene ojos y eso te está mirando, te está dando una palmadita en el hombro con un mensaje. ¿Y cuál es ese mensaje?

Un día de pronto, caminando de casa al trabajo, comprendí el universo. Eso es como decir: todo el universo me miró y me dijo: esto es lo que es. Es decir me sentí lleno y decir lleno es infinitamente menor a lo que sentí. Y no es así porque uno vive lleno, siempre lleno de universo, lo que pasó es que me miró y me invitó, me invitó me llevó me aplanó me expandió me explotó me dijo: esto es todo lo que es.

Nada de eso pasó, quizá el vacío de una gota en un inmenso lago oscuro, donde se ve el brillo, el contorno de la gota, un brillo como una luz que de tan luz parece otra cosa. Sólo se ven los bordes de la forma que se introduce en las aguas invisibles infinitas del ser y las crestas de las ondas que se alejan en círculos hasta descomponerse en horizonte y disiparse en la nada del mar absoluto.

Eso.

Al instante siguiente comprendí que no podía explicarlo. Y ni siquiera puedo decir instante, porque un instante es una medida de tiempo que no entra en la descripción de “eso”. Pero yo caí hasta mis hombros sin haber salido de mi ni un instante, porque en todo instante estuve en mí, pero salí, salí en el cuando me toco el universo un hombro invisible que llevamos puesto en algún lugar en el cuando eso de la gota horizonte se fue despedida por el colectivo que pasa tan cerca de uno que podría ofrecerle un mate a los pasajeros o decir: parece que va a llover hoy. El pasajero contesta con un gruñido porque es tan de mañana tan lunes martes miércoles jueves viernes que dejé el termo en casa porque no tomo mate cuando estoy solo y la ciudad es eso de una gran soledad que te ensucia los pantalones nuevos planchados y blancos. Nadie usa pantalones blancos, por eso es que las cosas me miran, me miran cuando me pongo los pantalones blancos de tan blancos que son una luz de tan luz que no parece luz y en todos los instantes comprendo que no puedo explicar el mensaje y camino con los pantalones grises caídos de los hombros hasta las nubes que están aunque haya sol y digo buen día detrás de una puerta vidrio que me mira el reflejo de lo que queda, el reflejo de las crestas del contorno de la luz que no es luz y apreto el botón del ascensor y las puertas se cierran como espejos de un punto infinito.





 
posted by Leonardo Saravia at 10:11 | Permanganatos | 12 Kols
2008/02/04
El exacto tiempo de los brazos






El exacto

vacío de los brazos

en el

en la

en todos los brazos

que brazan

en el cuando

exacto tiempo de los gramos

en las partes

que vuelven a ser

remedios del escape

del olor al ruido

en el

la cosa de los brazos

que brazan

las partes juntas

infinito tiempo por gramos

en segundos

líquidos

gen

que crece.





 
posted by Leonardo Saravia at 15:55 | Permanganatos | 19 Kols