2007/11/29
Sin salida



Sin Salida







Vamos a hacer una revolución

una revolución sin violencia

una revolución casi en silencio

hace mucho que la estamos haciendo

y muchos no saben que la están haciendo

vamos a llegar al punto crítico

y entonces va a salir a la luz

como la flor violeta y el tallo verde

pero esa es la punta del iceberg

nada más

no se puede detener porque no existe

no hay líderes no hay partidos políticos

vamos a hacer una revolución

y no se puede detener

no nos pueden detener porque nosotros

nosotros somos la tierra.





 
posted by Leonardo Saravia at 16:20 | Permanganatos | 23 Kols
2007/11/26
Esa función del cuerpo






Siempre pensé que las traiciones nacen en la espalda

a causa de la raya

y más abajo el orificio evacuador

es pura traición.


Siempre me decís

quiero ser hombre para saber

cuál es la extraña

y ominosa fuerza

¿qué es lo que atrae de un culo?


Muchos años hace

esbocé esa pregunta

a una mujer portadora

de un culo ilustrado

y lustroso.


La respuesta fue la demostración

cartesiana de la extensión

de su virtud

sobre mis piernas.


Más allá de entender
no comprendí
que el sabernos pecadores
el vivirnos conocidos de pecados
nos concede el inodoro y el olor
como una parte de nosotros.

Cagar no es una traición.
(Y me refiero a esa función del cuerpo)



 
posted by Leonardo Saravia at 17:47 | Permanganatos | 10 Kols
2007/11/23
La casa que lloraba




Hay una casa que tiene una ventana que da a la calle, pequeña y alta, una ventana de la que parten largas figuras negras como dígitos de una mano invisible y plana recorriendo la pared. En el barrio dicen que es una casa que llora penas, por lo terrible de las cosas que pasaron en su interior. No se sabe que pasó pero no son historias de asesinato, aunque a juzgar por lo negro de las manchas podrían serlo. Hay otros que dicen que había una enredadera colgando en ese lugar y que un día el novio, el novio de ella, ella era la mujer que vivía en la casa, la sacó con furia, y desde entonces empezó a teñirse de esa oscuridad verdosa.

Lo triste es descubrir que es sólo humedad, porque en los tiempos en que no había medidor de agua la mujer se bañaba todo el tiempo, y el vapor iba cayendo, junto con la suciedad de la mujer. La mujer creía que estaba sucia, que todo el tiempo estaba sucia, que le brotaba suciedad antes de transpirar y antes de que le crecieran los pelos y antes de respirar ya estaba sucia. Por supuesto que toda esa suciedad se la había dado un hombre, se la había dado con su consentimiento, en infinitas sesiones de amor.

¿Por qué hacemos esto Cornelio? Así se llamaba él. ¿Por qué hacemos esto? Es el amor Matilda, el amor es así, no tiene explicación, es instantáneo y amargo como el mate y dulce como el mate también.

¿Cómo era ese amor? Era un amor de baño. Un amor en que los amantes realizaban la cúspide de su amor en el baño. ¿Se bañaban? No, hacían su vida en el baño, su vida de amantes, dicen que él era el marido en el resto de la casa, pero que en el baño... ¡Ay mi querida! En el baño eran amantes, completos amantes entregados a la pasión de amarse con esponja y rasqueta para la espalda. Amantes de las minuciosidades de la piel, quizás no de tocarse, pero si de recorrer la espuma en la conjunción del destino, entregarse al abrazo de las toallas limpias, de colocarse el gorro para el pelo ella y la espuma de afeitarse él. En resumen, toda actividad a realizarse en el baño era un acto de amor para ellos. ¿Toda? Sí. ¿Pero toda toda toda? Sí, yo sé lo que estas pensando, en el amor hay que compartir, a veces, cosas, otras cosas que nos parece imposible compartir, pero que en el amor son posibles. Y no sólo son posibles sino que también se convierten en actos de amor.

Lo que no entiendo es porque ella quedó sucia. Es muy fácil: él, como siempre sucede en estos casos, se fue, dicen que el conflicto se originó por la forma en que ella ponía el papel higiénico, lo de enrollar la pasta dentífrica quedó descartado, eso de que a él le gustaba dejarla toda aplastada y a ella hacer un rollito apretado, eso no fue, pero vos sabés como son estas cosas, empiezan queriendo eliminar la alfombra de baño y después terminan en quién sabe que.

En fin, no se sabe porque se fue, y ella quedó así, como ustedes pueden ver, así como en falta, pero lo que le faltaba a ella era ese amor de baño esa vida compartida de cosas que parecían no existir en el resto de la casa pero que existían en el baño.

De tanto pensar en lo que le pasaba se dio cuenta de que estaba sucia y después siempre se sintió así, todo el tiempo, desesperadamente. En el baño hallaba la paz, apenas ponía un pie afuera y sentía el brote de suciedad que empezaba a cubrirla, como una enredadera, precisamente, como la enredadera que se llevó él. Se la llevó cuidadosamente, dicen que la enredadera es lo que en realidad extraña ella y dicen que él es el único jardinero en todo el mundo que puede transplantar una enredadera. Así dicen, pero un día pusieron medidor de agua, yo lo vi, y ella dijo: basta de suciedad y se mudó.



 
posted by Leonardo Saravia at 10:11 | Permanganatos | 7 Kols
2007/11/19
Intervención






Una mesa.

Una silla.

Están suspendidas en la pared

cortadas ingrávidas
perdieron el sentido de lo sólido.

El hombre mira hacia el frente
está dibujado hacia el futuro
pero es un plano
casi una silueta sin piernas
sobre la mesa
las piernas están más allá
libres de los confines de la pared
vagan por el camino correcto.

El torso del niño ocupa la silla
quizás más saltarina
el perro camina sobre el piso
adelante
con el olfato aguzado del tiempo
llevando la soga que los
une a todos
por el cuello.

La mujer no flota
la mesa en sus cuatro patas
copula sobre el piso
el torso de la mujer copula con la mesa
sus piernas
copulan con
otras piernas
a la vista descarnada
de sus ojos.

Sin embargo
todos gozan
y las patas de la mesa se retuercen
hacia arriba.

Ella piensa
las piernas se han salido de mis límites
y nada de lo que hacen puede ser
incorrecto
han perdido el bien y el mal.

Ella sonríe y su pelo flota en el
aire como en una propaganda de sedal.

El barniz marino
se vende ahora
como esmalte de uñas.




 
posted by Leonardo Saravia at 10:58 | Permanganatos | 10 Kols
2007/11/16
El hombre pez




No es un pez convertido en hombre
es un hombre
que se metió al agua
y siguió y siguió
y vivió y vivió
y se dio cuenta de que no tenía que salir a respirar
entonces pensó: ¿qué voy a hacer ahora?
Los hombres dicen: es un mutante.
Las mujeres: yo no me meto con pescados.
Los titulares: ¡el mate le sale por las orejas!
Los amigos le aconsejan:
publicá un libro: “Un método práctico para aprender a respirar bajo el agua”
Y él quizás espera
pero la verdad es que no sabe que hacer.




¿Qué harían ustedes?



 
posted by Leonardo Saravia at 08:33 | Permanganatos | 15 Kols
2007/11/13
Intuir




Intuir

en la negativa del ser

la insignificancia

el desvanecerse en el aire


Intuir

que no hay más allá

del instante

y desaparecer entre eones

de placer y dolor


Intuir

en el salto

al otro instante

que ocultamos en la grieta

todo el infinito.





 
posted by Leonardo Saravia at 10:23 | Permanganatos | 10 Kols
2007/11/09
¬¬–/\–






En el sonido de todo el silencio.

En el silencio

en todo el silencio

de tan silencio que da miedo

en silencio

en el todo silencio

está el sonido.



¬¬–/\–



 
posted by Leonardo Saravia at 09:53 | Permanganatos | 17 Kols
2007/11/07
Desde la visión




Me gustan los espacios

el blanco entre párrafos

lo que no es serpiente ni coyote

puede ser vuelo de águila

pero no alcanza a ser

porque tiene otro ritmo

quizás madriguera de árbol

o huellas en los meandros de la mente

las garras filosas que corren los telones

el espacio que deja el ritmo del silencio

en saltos que no se pueden volar

atravesar sin mente

o decir sin palabras

el ritmo de los huecos


me gustan esos espacios en blanco

para detener la mano

antes de bajar la tecla

y no producir el sonido

para detener el mundo.



Águila serpiente y coyote
desde la visión.





 
posted by Leonardo Saravia at 11:10 | Permanganatos | 8 Kols
2007/11/05
Más desierto




Desierto.

Ultima orilla.

Prorroga.

Eco de infranqueables

te hundirá el olvido

hacia los velados placeres.

De la campana

silencio

en el manto de alcoba

los sonidos

detenidos en el punto

desenfreno

estática gota

en la quebradura del tiempo.





 
posted by Leonardo Saravia at 10:34 | Permanganatos | 7 Kols
2007/11/02
Quiebre




Fruta caliente fruta madura

fruta entregada

al creciente verdor de los gusanos

al manto

a la noche de los cuerpos

a la madera de taladros

en descomposición

al quiebre del carozo

a la emergencia turgente

del tallo

hacia la luz.





 
posted by Leonardo Saravia at 12:01 | Permanganatos | 7 Kols